07 junio 2017

“No sé qué pasará con mi contrato ni si tendré acceso a becas europeas”


“El Reino Unido se marchará de la Unión Europea. El brexit ha ganado con un 51,9 % de los votos”. Con estos titulares se despertaron los británicos la mañana del 24 de junio de 2016. Un día antes, los ciudadanos votaban en referéndum sobre la permanencia en la Unión Europea, y el resultado fue una victoria de los partidarios de abandonar la unión.
 
“Entre los académicos, el brexit no era una opción, así que nos llegó por sorpresa. Quizá pecamos un poco de ingenuos o de miopes al no mirar más allá de nuestros muros, pero cierto es que la universidad no estaba preparada para este resultado”, explica Margarita Rubio (Estados Unidos, 2002), profesora de Economía en la Universidad de Nottingham.
 
Coincide Juan Manuel Agulló (Reino Unido 2015), estudiante de doctorado en la Universidad de Bristol. “El resultado del referéndum me pilló por sorpresa puesto que en el entorno académico casi nadie apoyaba el leave, el ambiente universitario fue como una burbuja en este aspecto”.
 
Pero el ámbito académico no fue el único sorprendido por el resultado. El entonces primer ministro del país, David Cameron, que había convocado el referéndum y defendía la permanencia, anunció que dimitía tras los resultados. Theresa May, hasta el momento ministra del Interior, asumió el poder y prometió cumplir con el deseo mayoritario de los votantes con la ya famosa frase “Brexit means Brexit” (brexit significa brexit).
 
Casi un año más tarde, el proceso de separación se ha activado mediante la invocación del artículo 50 del Tratado de Lisboa, aunque las negociaciones podrían alargarse hasta dos años. Las cuestiones que deberán plantearse son múltiples, pero una de las más importantes será el estatus de los ciudadanos de la Unión Europea residentes en el Reino Unido.
 
“El gran problema es la incertidumbre”, comenta Ernesto Oyarbide (Reino Unido, 2015). “Yo estudio la historia de las relaciones anglohispanas y antes pensaba que tendría mucha salida profesional en el mundo anglosajón. Ahora es más probable que mis salidas profesionales nazcan de mi trabajo sobre lo inglés/estadounidense en países de habla hispana”, resume.
 
“La palabra estrella es sin duda ‘incertidumbre’. Poco se sabe de lo que va a pasar, pero como mínimo, trámites administrativos innecesarios e ineficientes. A día de hoy no sé seguro qué va a pasar con mi contrato, si necesitaré un visado para seguir trabajando, qué va a pasar con mi pensión, si tendré o no acceso a becas europeas, y un largo etcétera”, añade Margarita Rubio.
 
Algunos, como Teresa Barrio (Reino Unido, 2014), han decidido incluso abandonar Londres pensando en los posibles problemas futuros. “Cuando terminó mi contrato a finales de enero de 2017 decidí marcharme. A pesar de que la situación administrativa de los ciudadanos de la UE está más o menos garantizada para los próximos dos años, quería ahorrarme preocupaciones y, sobre todo, el estrés que genera la incertidumbre del brexit. Ante todo, me daba miedo verme en una posición de desventaja respecto a otros candidatos británicos en los procesos de selección. Ante la disyuntiva de elegir entre un ciudadano británico y otro de la UE, es probable que los empleadores opten por el británico para ahorrar futuros costes para regularizar la situación administrativa del ciudadano de la UE posbrexit”.
 
Más allá de los problemas laborales, los becarios explican otros tipos de consecuencias. “Los efectos sociales, morales y políticos están siendo ya devastadores. En primer lugar, la división que ha sembrado el referéndum entre los ciudadanos es verdaderamente penosa. Yo al menos jamás (desde que me trasladé al Reino Unido en 1987) había observado tal grado de desconfianza y ácida crítica entre bandos. Este brexit no supone, para mí y mis muchos amigos, compañeros y familiares británicos, ningún motivo de alegría, sino más bien una penosa decepción. La construcción de Europa nunca iba a ser un camino de rosas. Pero para algunos de nosotros este es un coste personal dolorosamente elevado”, resume Mauricio Suárez (Reino Unido, 1992).
 
La próxima parada del viaje del brexit será el 8 de junio, cuando los británicos están llamados a las urnas para decidir quién deberá estar al frente del gobierno del país en los próximos años.