24 noviembre 2020

El networking como pilar del emprendimiento


Emprender es un arte. Convertir una idea en un producto tangible y, sobre todo, rentable requiere no solo visión de futuro, sino también resiliencia. Y si algo tienen en común muchos proyectos emprendedores con éxito es el papel clave que tuvo el networking en su creación y consolidación.

Entre los becarios de la Fundación ”la Caixa”, que este año han alcanzado ya la cifra de 5.000, el networking ha sido un valor de comunidad desde sus inicios. Las relaciones entre los becarios de un programa o que trabajan en una disciplina tejen redes personales, laborales y de innovación que conectan con las redes profesionales de cada uno de ellos. Es en este entramado de networking donde muchos encuentran el ecosistema perfecto para desarrollar su talento.

Hoy hablamos con tres becarios de la Fundación ”la Caixa” y emprendedores que reflexionan sobre los retos del emprendimiento y cómo afrontarlos desde el networking.

Sin contactos, no hay negocio

Luis Díaz del Dedo realizó un máster en ingeniería de telecomunicaciones en la Universidad Europea de Madrid con una beca de la Fundación ”la Caixa” el año 2008. Díaz, que también es licenciado en ADE, es CEO y cofundador de Product Hackers, una empresa que asesora en el emprendimiento digital y el marketing. 

Luis Diaz del Dedo

En el 2015, Product Hackers tenía solo dos empleados: Díaz y su socio. “En las primeras etapas, el networking es fundamental. Tus primeras ventas ocurren a menudo a partir de esas primeras interacciones.” Actualmente su equipo cuenta con más de una veintena de profesionales. 
 
Su estrategia se basa en el growth hacking, una aplicación continua e iterativa del método científico a productos digitales para maximizar aquellas métricas que son fundamentales para ciertos productos o empresas. “Emprender es encontrarte problemas constantemente y, de hecho, aprender a transformar problemas en oportunidades”, comenta. 

Parte de su éxito se debe a pensar en el networking de forma estratégica. “Le damos mucha importancia, aunque nosotros lo llamamos comunidad. Organizamos eventos para compartir nuestro conocimiento y generar así una relación de calidad”. 


Hacer algo nuevo aprendiendo de otros

Para Mónica de Mier, el networking es fundamental, “una buena red de contactos es esencial para superar las dificultades que surgen en el día a día de una start-up”. Esta doctora en ingeniería de caminos y con un MBA de ESADE recibió una beca de la Fundación ”la Caixa” de posgrado en el año 2002 para realizar un máster en mecánica computacional en Alemania. 

Mónica de Mier

El año 2019 creó la start-up Nextmol, que proporciona herramientas para acelerar el desarrollo de nuevos materiales y productos químicos. De Mier se convirtió en emprendedora con un socio con quien trabajó durante cuatro años en el Barcelona Supercomputing Center (BSC, link). “Desarrollamos herramientas de modelado molecular e inteligencia artificial que permiten caracterizar las nuevas moléculas mediante el ordenador —en lugar de hacerlo en el laboratorio— y automatizar el proceso de búsqueda de la molécula que cumpla con las propiedades deseadas”, explica de Mier. El objetivo final de Nextmol es democratizar el uso de las técnicas computacionales en la industria para un desarrollo más rápido y eficiente de nuevos productos químicos sostenibles. 

En este periplo de la academia a la empresa privada, de Mier señala que “gracias a emprender he aprendido a ser resiliente, a gestionar la incertidumbre. El hecho de estar continuamente fuera de la zona de confort supone un nuevo reto cada día y tiendes a ser muy eficiente con recursos limitados”. 

Crear equipos únicos

Hace solo un año, en el 2019, Pol Forn recibió una beca de la Fundación ”la Caixa” de posdoctorado Junior Leader para estudiar algoritmos cuánticos en el Instituto de Física de Altas Energías (IFAE). Este mismo año se creó también Qilimanjaro Quantum Tech, la primera start-up europea de servicios de computación cuántica, de la que Forn es cofundador.

Pol Forn

“En nuestro caso el networking está en la base de todo. Nuestra empresa se crea a partir de tres físicos que decidimos combinar nuestras competencias”, comenta. La start-up surge de la colaboración de Forn con José Ignacio Latorre, investigador del Centre for Quantum Technologies (CQT) de la Universidad Nacional de Singapur, y Artur Garcia, investigador en el Barcelona Supercomputing Center (BSC).

La computación cuántica ya está en el mercado, pero a menudo de forma fragmentada: o bien fabrican chips cuánticos o bien los programan o bien buscan aplicaciones para estos dispositivos. En el caso de Qilimanjaro Quantum Tech la idea es hacerlo todo a la vez. “Esto nos da una gran ventaja, porque podemos crear productos a medida: chips para aplicaciones concretas, algoritmos totalmente optimizados. De momento, en Europa somos los únicos que ofrecemos este diseño tan personalizado”. 

Criptografía y seguridad en la red, toma de decisiones inteligentes y rápidas en empresas, cálculos de estructuras en proyectos de ingeniería, estudios moleculares complejos. Las aplicaciones son miles y los profesionales que pueden liderarlas, pocos. “Buscamos a doctores en física cuántica que puedan trabajar en problemas reales.” Sin un buen networking, una misión imposible.