29 julio 2020

Los cambios sociales en tiempos de pandemia


La pandemia de la COVID-19 ha modificado las reglas del juego de manera que las estructuras sociales son más permeables al cambio. En época de crisis, no solo se reinventan las personas, sino que como conjunto también evolucionamos. Es por ello por lo que diferentes sectores transformadores han cobrado especial relevancia al abrir nuevos debates y aportar nuevas propuestas para tratar de conseguir sociedades más justas y sostenibles. 

Para entender mejor esta nueva realidad, hemos entrevistado a dos becarias de ”la Caixa” que están liderando cambios en sus respectivos sectores: Elena Villanueva, consultora en desarrollo, salud global y acceso a medicamentos para el Medicines Patent Pool en Ginebra, y Gabriela Sanz, especialista en diseño arquitectónico sostenible y eficiencia energética y socia fundadora de Arquitectura Verde en Lima. 


El derecho a los medicamentos 

Durante mucho tiempo, el problema para acceder a los medicamentos había quedado relegado a los países en vías de desarrollo o a ciertas poblaciones vulnerables en países más ricos. Sin embargo, con la pandemia actual, el acceso a tratamientos, así como a una futura vacuna contra el coronavirus, queda condicionado también en los países del primer mundo. 


Elena Villanueva

Elena, ¿qué iniciativas internacionales están en marcha para asegurar el acceso a los tratamientos contra la COVID-19?

La Organización Mundial de la Salud coordina todos los estudios sobre la COVID-19 para asegurar que cualquier avance se comunique rápidamente sin esperar a publicarse. Asimismo, se está definiendo un marco equitativo para cuando la vacuna esté disponible. Por otro lado, otras organizaciones internacionales como Unitaid o GAVI están facilitando recursos para acelerar el desarrollo de tratamientos y vacunas con el fin de que lleguen cuanto antes.

En esta carrera para desarrollar y distribuir la vacuna, ¿también se considera a los países y a los sectores más vulnerables? 

La necesidad de tratamientos y vacunas es para todos. Sin estos nadie estará a salvo. Sin embargo, algunos países están actuando de forma egoísta financiando investigaciones de posibles tratamientos y vacunas a cambio de apropiarse de las primeras dosis disponibles, a pesar de que con ello están restringiendo el acceso a estos medicamentos a otros países y a personas más vulnerables que deberían ser vacunadas acorde al nivel de riesgo.


Campaña de vacunación en la República del Congo (África).  Créditos: GAVI/Evelyn Hockstein

¿Y qué se está haciendo al respecto? 

Hay diferentes entidades que luchan para garantizar el acceso a medicamentos en situaciones como esta. El ISGlobal —centro impulsado por la Fundación ”la Caixa”—, por ejemplo, es miembro de la Junta Directiva de GAVI, una asociación mundial con la misión de mejorar el acceso a la vacunación en países en desarrollo, en la que representa a la sociedad civil con voz y voto a la hora de tomar decisiones. 

Por otro lado, desde el Medicines Patent Pool, donde trabajamos para facilitar el acceso a medicamentos para el VIH, la hepatitis C y la tuberculosis a traves de licencias voluntarias con el sector farmacéutico, hemos empezado a tratar con la COVID-19 en busca de posibles licencias de los tratamientos y la vacuna o vacunas que vayan apareciendo y que permitan la competencia entre empresas, así como aumentar la capacidad de manufactura con el fin de que lleguen de la forma más rápida y asequible posible a todo el mundo.

¿Qué ocurriría si no existieran estas entidades y organizaciones?

Me temo que sin las organizaciones de la sociedad civil nadie pondría el foco en la necesidad de que los tratamientos también lleguen y se diseñen acorde a los países y poblaciones más vulnerables. Organizaciones como Médicos sin Fronteras están liderando el movimiento social exigiendo que las vacunas y tratamientos sean considerados bienes públicos globales y que por ello se asegure que llegan a todos los países de forma rápida y asequible.

Diseño sostenible 

La crisis provocada por la COVID-19 ha puesto de manifiesto la necesidad de replantear los modelos tradicionales en cuanto a la arquitectura y a la planificación urbana. Nos enfrentamos a una situación de reflexión y cambio obligado que posiblemente transforme el modo de diseñar y habitar las ciudades en un futuro no muy lejano. 



Gabriela Sanz

 

Gabriela, ¿cuáles son los desafíos en la arquitectura surgidos a raíz de la pandemia del coronavirus?

En general, han resurgido desafíos que ya existían, pero que no habían sido atendidos. Por ejemplo, la calidad ambiental de nuestras ciudades, que depende de un cambio en los sistemas de transporte, es una discusión muy antigua, pero que hemos retomado al evidenciar cómo bajaron los niveles de contaminación en todas las zonas urbanas del planeta con el confinamiento y los límites de movilidad. 

Asimismo, nos hemos dado cuenta, tras días encerrados en nuestros hogares, de que, entre otras cosas, necesitamos ventilación natural y aire fresco libre de patógenos. Por otro lado, tras el desconfinamiento, han aumentado considerablemente las ventas de bicicletas y patinetes, por ser un medio individual que permite una movilidad en que el distanciamiento físico es posible. 

Espero que todos estos cambios de hábitos causados por el coronavirus favorezcan el diseño sostenible de la arquitectura y del urbanismo, ya que nuestras viviendas y ciudades condicionan para siempre nuestra felicidad e incluso nuestra salud y calidad de vida.

¿Qué proyectos se han presentado hasta la fecha conforme a este nuevo paradigma? 

Desde mi empresa, Arquitectura Verde, hemos lanzado un plan de gestión espacial integral de los mercados de abastos en Perú para concienciar de la necesidad de expansión y autorregulación de los mismos. En Perú, el mercado de abastos tradicional sigue siendo la principal fuente de abastecimiento de alimentos, con lo cual es uno de los principales focos de propagación del coronavirus. Este plan propone la expansión de estos polos de abastecimiento para reducir la densidad, así como medidas de autorregulación a través de nuevas tecnologías que permitan que el comprador tenga más información antes de ir al mercado y pueda gestionar sus compras de una manera más eficiente.


Ilustración del plan de gestión espacial integral de los mercados de abastos en Perú. Créditos: Arquitectura Verde/Gabriela Sanz.

¿Qué conclusiones sacas de la situación actual con respecto al mundo de la arquitectura? 

El coronavirus nos ha hecho reflexionar sobre la importancia de la sostenibilidad local como medio de supervivencia. Esto no es una moda por “lo verde”, es una reflexión consciente que va mucho más allá y que hace años a algunos ya nos interesaba. Tenemos que replantearnos cómo queremos vivir y qué espacios y relaciones espaciales nos ayudan a vivir más y mejor.